Va para usted, abuela

Cada domingo a las doce, Después de la Misa

Cuando tengas que partir,
quiero que sepas,
que estaré pensando en tí,
todos mis días.

Vivirás en mi alegría y mi tristeza,
reinerás en el altar del alma mía.

Al partir me dejarás tus agonías,
y en la casa que sin tí quedo muy triste,
nadie ocupará el lugar que tú tenías,
porque se murió mi amor cuando te fuiste.

Cada domingo a las doce,
saldré a la ventana.
para esperarte como antes,
después de la misa.

Y en la esquina solitaria,
voy a ver a mi alma,
que espera tus pasos,
buscando mis brazos,
y sin tu sonrisa,
se irá el sol de la mañana,
te llorarán las campanas,
cada domingo a las doce después,
después de la misa.

Cuando tengas que partir,
quiero que sepas….

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