4 letras: MRTA
Cuando era niño me gustaba recortar noticias que me llamaban la atención. En esos recortes había mucho fútbol, laberintos de la sección infantil, notas de la ciudad y, ahora que reviso otra vez esas hojas viejas, notas de asaltos y atentados, sobre todo, en Lima. Era la década del 80. Era la época del apogeo terrorista en nuestro país.
Por entonces, yo no podía diferenciar entre Sendero Luminoso y el MRTA (hasta ahora me surgen interrogantes cuando trato de diferenciar su ideología principal). Cada asesinato, atentado, coche bomba, secuestro, etc, lo atribuía a un grupo de personas a las que yo les temía. Tengo unas cuantas cosas puntuales: el asesinato de Luis Paredes Maceda ( en ese tiempo era presidente de lo que hoy es el equivalente al Gobierno Regional), el coche bomba en Tarata, la emboscada a unos policías en la sierra de Piura, y ya en los últimos años, la toma de la embajada japonesa en Lima (lo que fue considerado el último accionar del MRTA).
Pues bien, es precisamente esta última afirmación lo que ha generado polémica en los recientes días. El asunto ha provocado los sentimientos más profundos de peruanidad “moderna”. Surgió el calificativo de antipatriota y una que otra roca por ahí. El asunto: el Parlamento Europeo no había incluido al MRTA en la lista de organizaciones terroristas existentes en la actualidad. Y se armó el circo.
La situación fue más delicada porque se conoció que la decisión del Parlamento Europeo fue influenciada por una carta que la ONG peruana APRODEH les envió. En ella se decía que el MRTA ya no existe como organización y, por lo tanto, no hay razón para considerarla como un movimiento terrorista. Que tal APRODEH!! Como no podía ser de otra forma, la prensa peruana se lanzó a buscar las declaraciones más polémicas, se mandó a generar pleitos y “toma que te doy que te sigo dando”.
Los funcionarios se defendieron, el presidente García los tildó de antipatriotas, el Congreso armó debates y más debates sobre la gravedad de la acción de Aprodeh, porque algunos congresistas aseguran que el movimiento terrorista mantiene acciones en la actualidad. El presidente de esta ONG dijo que se sobredimensionó el tema, las autoridades peruanas pedían el destierro de todos lo miembros de Aprodeh. Es decir, la mira sólo estaba centrada en esas 7 letritas: Aprodeh.
Todo bien, señores. Es evidente que se debe investigar las razones por las que la ONG hizo esto. Pero, si la información oficial indica que el terrorismo sigue actuando en el Perú, ¿por qué el congreso se aferra a debatir sobre el descaro de la carta de Aprodeh, y no comienza a analizar el rebrote del MRTA en nuestro país?
Señores, la reactivación de las organizaciones terroristas generará repercusiones directas en las actividades turísticas del país y también en las futuras inversiones. El tema principal para los peruanos no debería ser si la carta de Aprodeh es o no inadmisible. Eso, señores, ya está hecho. Las razones para haber afirmado esto, lo saben sólo ellos.
Los peruanos deberíamos reclamar respuestas claras: a usted presidente García y a los queridos compañeros del gobierno aprista ¿Quién se está encargando de investigar al MRTA, eh?
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Con noticias como esta nos damos cuenta que el trauma bélico de terror no ha sido del todo removido de la mente de los peruanos. Pero es inevitable darse cuenta que las pretensiones de los mediso para con este caso son más confusas que el caso en sí…¿qué pasa en realidad?, ¿se teme un rebrote?, ¿se quiere esconder algo?. Ningún periódico me ayuda a entender esto. Pero claro, MRTA, per sé es noticia. Que cojudez. Todo un psicosocial en vano. El MRTA no existe, ha muerto y si de alguna manera puedo exagerar mi comentario diría que ideológicamente nunca existió, pero me contradigo si contamos todos los muertos, así que esa lógica no vale.
La que sí vale, es la del improbable rebrote, esto teniendo en cuenta que el MRTA se formó no en Universidades, sino en gremios. Recordemos al último líder, Cerpa Cartolini, sindicalista obrero influido mediocremente por las corrientes pro clase obrera europea posguerra. Cero ideología, cero fundamento, cero respaldo internacional (cuestiones bastas para no considerarlo organización terrorista existente).
Creo que más factible que un rebrote del MRTA es la formación de un sector extremo sutepista que considere entre sus opciones de cambio, la lucha social (que pasado de moda suena eso). Es poco probable pero vaya que son muchos estos últimos. ¿Habrá que preocuparse por eso? Quizás no. Así como en China nadie se preocupa por los miles de albañiles que ganan 6 dólares por jornal. Esa sí que va a ser una revolución. Ajustémonos los cinturones y cansémonos de una vez de las malditas cortinas de humo, que tan bien, sabemos diseñar.
Sobre el trabalenguas anterior:
Los medios no tendrán pretensiones ni explicarán nada mientras algún rebrote terrorista no ataque un centro más o menos importante de poder. Pongámosle de gobiernos regionales para arriba. La necesidad de la gente y su insatisfacción superan a cualquier ideología, así que las banderas de
Sendero o el MRTA le sirven a cualquiera que quiera aplicar sus métodos o innovar, siempre apuntando a objetivos similares. En esos temas no hay carnet de socio ni patentes. El uso del término “sutepistas” me suena a producto un vicio neoliberal para satanizar cualquier cosa relacionada a gremios o sindicatos. Influencia es influencia, no sé hasta dónde puedes definirla como excelente, mediocre, pobre o pésima. Son más burócratas jodidos que revolucionarios. La lucha de clases es una constante histórica. Negarla es una forma arrogante de decir que llegamos al tope del desarrollo. Siempre hará falta el conflicto social y la rotación (no sólo repartición) del poder. El chiste está en lograrlo con gracia, de alguna forma menos destructiva, aunque suene tan divertido jugar a “V de Vendetta” y bajarse el Congreso.
Por último, ¿cuánto gana un albañil acá? A ver si estamos más jodidos que en China o eso de los 6 dólares es otro cuento de algún APRODEH chino.