De los cambios en el Gabinete Ministerial, el cargo que más ha llamado mi atención ha sido el del General (r) Remigio Hernani, en la cartera del Interior. No ha sido precisamente su inmediata disponibilidad para atender los problemas de su sector lo que más ha resaltado en los medios, sino, sus enfrentamientos directos con algunas autoridades policiales.
Primero discrepó con el ahora ex Jefe de la Dirección de Inteligencia de la PNP, general PNP Jorge Cárdenas Sáez, quien dijo que renunciaba al cargo porque no podía estar subordinado a alguien sentenciado por terrorismo (en referencia al Premier Simon). Al respecto, Hernani lanzó el primer puñal y dijo que Cárdenas renunciaba, en realidad, por una discrepancia entre ambos. “¿Cómo puede ser posible que estén ‘chuponeando’ en todo Lima? ¿Dónde estaba la Unidad de Inteligencia? ¿Para qué sirve?”, agregaba Hernani.
Y bueno, hoy mientras revisaba los diarios leía una nueva polémica del estrenado Ministro del Interior; esta vez pedía la renuncia del actual Director General de la PNP, general Octavio Salazar. Hace unos días, cuando fue conocida la designación de Hernani, puse en Google su nombre y, entre otras cosas, salió una entrevista del año 2007 al General Hernani. En esta nota criticaba de modo muy severo la gestión de Salazar, y por entonces ya pedía su renuncia. Un año después, ya en la cartera del Interior, era algo que se veía venir.
No me parece mal que un alto funcionario pida en los puestos claves a personas de su entera confianza. Pero Hernani lo está haciendo con polémica innecesaria, creo. Más aún, cuando, según la nota, el artículo 12 de la Ley Orgánica de la PNP (27238), dice que el director general de la PNP es designado por el presidente de la República y su tiempo de permanencia en el cargo es determinado por el Jefe de Estado.
Es decir, chochera, si quieres cambios, convérsalos en tu casa, en tu oficina, en tu Palacio de Gobierno. La política tiene su encanto y atractivo, pero si ustedes, señores ministros, evitan este tipo de pleitos, la cosa marcharía mejor. Aunque, claro, si lo siguen haciendo la prensa del país les dará las gracias. Con broncas se venden más diarios y se ven más noticieros.
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