314 000 parejas se casaron en China el día inaugural de los JJ.OO

Cuando leí la nota pensé que se trataba de matrimonios masivos, al estilo peruano. Sin embargo, el hecho significó  todo un récord en los registros de bodas del país asiático: el 8 de agosto de 2008 contrajeron matrimonio más de 314.000 parejas en todo el país asiático. Según se lee en la noticia, los chinos asocian el número ocho con la fortuna y la prosperidad. Muchos eligieron este día a causa de la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos.

“El registro de las uniones ante las autoridades chinas suele ser menos festivo que la ceremonia familiar de boda, y es usual que tenga lugar varios meses después. En Beijing fueron 15.646 parejas las que pasaron por el registro civil, 23 veces más que en un día normal. En Shanghai fueron 6.418″, informó la agencia oficial china Xinhua ( Vía El Comercio ).

De igual modo, la agencia china concluye diciendo que “también los hospitales trabajaron a destajo durante el triple día de suerte (08/08/08), ya que muchos padres hicieron todo lo posible por que sus hijos nazcan el viernes. Uno de los nombres actualmente preferidos para los neonatos es “Aoyun” (Olimpia)”.

Chino, Chino, Chino

Espectacular. Así fue la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos Beijing 2008. No la ví en directo, pero la sensación no fue tan diferente. Luces, colores, brillo… muchas cosas que cuadraron totalmente el día del evento. Y sí, ya sé que es tarde para postear sobre el inicio de los juegos, pero bueno, como dice una señorita muy querida… no me  importa¡¡¡

Aquí otro facilismo del blogger: El video resumido de la inauguración… (((por cierto, estas dos semanas serán dedicadas a los juegos; pero trataremos de buscar las notitas más curiosas, obvio)))

Que tal Leysi ¡¡¡¡

La semana pasada veía en los noticieros el roche que le estaban haciendo a Leysi Suárez por haber posado desnuda con los símbolos patrios. Varios congresistas y ministros lanzaron el grito al cielo y repudiaron el hecho, al punto de declarar que hasta podía ir presa por haber hecho eso.

¿¿ Es para tanto?? ¿¿Qué creen, es otra cortinita de humo solamente?? ¿¿Tanto escándalo por unas fotitos?? ¿¿No hay temas más importantes por atender ??  ¿Tanta bulla por estas fotitos?:

 

Desde este blog mis más sinceras muestras de apoyo para esta mujer. No se preocupe usted, toda la fanaticada peruana está de su lado. Fuerzas, Leysi. Sigue haciendo las fotos que quieras, nomás.

¡¡ Que bacán eres, vieja !!

Me recuerdo tirado abajo de la cama de mi madre, escondiéndome de esa voz colérica que me buscaba por toda la casa. Recuerdo también que en mi mano tenía una naranja a medio comer. Cuando mi madre pasó por el cuarto, algo me animó a lanzarle ese pedazo de fruta en la cara. No recuerdo qué travesura había hecho. Tenía 6 o 7 años. Lo que sí recuerdo es que no salí de ese lugar en horas. Esperaba que mi madre ya no esté tan enojada. Es un recuerdo que siempre sale a flote cuando hablo con ella del pasado: ella, yo y la naranja en su cara.

Veo sus fotos de niña y en muchas de ellas hay campo, ríos, camionetas y ganado. En esas fotos grises hay siempre una familia numerosa. Tengo bien grabadas las fotos de su primera comunión, de su fiesta de quince años y de su matrimonio. Son tres momentos de su vida que están bien metidos en mi cabeza gracias a esos retratos viejos que ella guarda en sus cajones. Son fotos que se mezclan con su ropa, sus collares, sus aretes y sus cheques de pago que la educación pública le dio durante varios años de su vida.

  

Rcuerdo cuando me colocó la insignia de asistente escolar en el Colegio Salesiano. Era una fila de más de 10 alumnos con sus respectivas madres; pasado un momento ya todas habían terminado con el protocolo…pero mi madre, no. Ella quería inmortalizar el momento en una foto. Se quedó parada delante mío por varios minutos hasta que algún fotográfo lanzara el flash sobre nosotros. Era el patio repleto de gente y todos mirándonos con sonrisas amenazantes. Era el maestro de ceremonia que decía: “A ver si continuamos con la academia, por favor”. Era ella, yo y nuestras risas nerviosas. Era la madre que hizo lo mismo en mi Primera Comunión, en mi Confirmación y en mi Fiesta de Promoción. Es mi madre, carajo.

Las fotos viejas que ella guarda en su cajón dicen muchas cosas más. Están los viajes a La Huaca desde que mis hermanos y yo éramos unos niños. Están los viajes a la casa de mi abuela en el Enatru amarillo o en el Emutsa blanco, que cubrían la ruta hasta la Urbanización Piura. Eran los domingos junto a mis abuelos y mis primos. Las meriendas domingueras con café y harto pan que mi abuela ponía en la mesa de madera.

Son fotos que me recuerdan esas fiestas familiares en las que la alegría se multiplicaba con cada cerveza abierta, con cada baile en el centro de la sala, con cada abrazo que se daba. Era alegría que rondaba cada rincón de la casa de los abuelos. Era euforia y agradecimiento.

Sus ocurrencias y su posterior risa. Sus preocupaciones constantes por los problemas de la casa. Sus cuentas caseras que siempre escribe en papeles viejos. Sus boletas de pago y sus hojas sueltas. Su maletín negro que siempre lleva al colegio. Su lista de alumnos que ahora ya son padres de familia. Sus reuniones con las amigas de siempre en la Pera Madura. Sus idas y vueltas al Mercado Central. Sus caseritas del pescado y de la fruta. Su plato de tallarines y su menestra de habas. Su ensalada de frutas.

                                                             

Sus llamadas telefónicas a la hija que vive en Lima. Sus repentinos viajes a la capital. Su reciente uso del celular. Las hojas de exámenes que siempre revisa apresurada. Sus gestiones y caminatas por el centro de la ciudad. Sus novelas de la tarde y sus ronquidos de la noche viendo el noticiero de las 10. Su misa dominical en la Iglesia María Auxiliadora. Su dolor de rodillas y de huesos.

Su fortaleza y empuje para treparse el hogar en sus hombros. Su sacrificio y coraje para criar a 3 hijos pequeños mientras trabajaba en la sierra y en el Bajo Piura. Sus constantes idas y vueltas. Su singular manera de decirnos que nos quiere.

Pero, sobre todo, su paciencia y cariño para criar a cada uno de mis hermanos. A nosotros que pocas veces le decimos que ella es todo en nuestras vidas. A mí que pocas veces le digo directamente lo que tengo adentro para ella; y que tengo que emplear un blog para escribirle algunas cuantas cosas por el día de su cumpleaños. Y que tengo que crear un post para decirle: “¡¡ Que bacán eres, vieja. Te amo. Feliz Cumpleaños !!”.

Gran Chato

En estos meses el redactor de este post ha recibido una gran lección. En realidad, la han recibido todos. En realidad-y es la gran realidad-la lección la ha recibido un personaje.

Cuando ayer el personaje dio esa mala noticia, la cosa dio para pensar. Este redactor ya le dijo al personaje lo que pensaba. Aún así, este post es para desearle las mejores vibras.

Ahora, el personaje que ha pasado unos meses con la tensión al máximo, ya debe voltear la página y comenzar otra vez. Vamos personaje que usted dio todo lo que tenía. Usted se sacó la mierda. Y eso es lo que cuenta. Vamos Chato, que usted tiene aún muchísimo para dar. Y miles de fotos más para tomar.

“Eso”

… Cuando el muchacho recibió ”el golpe” sólo pensó dos cosas. Era quedarse callado otra vez o era poner cara de cojudo y hablar. Era darse cuenta de lo evidente. Era recibir las penas multiplicadas. Pero, finalmente, hizo lo que sus cagonas voces internas le pedían. Así fue que usó nuevamente el medio de moda y mandó un mail. Necesitaba contar “eso”.

El muchacho reconoció que se había equivocado. Lo reconoció a tiempo. Sabía que sería complicado, pero lo dijo. Sí, lo dijo. Pero esta vez fue algo totalmente distinto porque también habían más noticias. Y se lo dijo a quien realmente quería contárselo.

Esa noche la conversación fue de aquellas. Fue de esas noches en las que realmente sientes a ese amigo más que nunca. Esa noche, sentados en el carro viejo, las cosas fueron celestiales porque se recordaron a personajes divinos. Personajes que cuidan desde lo alto a los personajes de esta historia. Y esa noche, además, Calamaro los acompañó con sus frases precisas.

Esa noche fue, finalmente, como una tarde de lluvia ligera. Esa noche olía a tierra húmeda. Esa noche se recargaron municiones para lo que se viene.

 

“Habrá que desenvainar las espadas del texto,
Y escribir una canción aunque no haya algún pretexto,
y dedicársela al primero que pase caminando,
al que se quedó pensando, al que no quiere pensar,
al olvido selectivo, a la memoria perdida,
a los de los pedazos de vida que no vamos a perder… jamás” :

Lo dijo

“Nada es sencillo cuando tomas decisiones que joden adentro. Cuando tienes malas noticias y eres de los pocos que lo saben. Nada es sencillo cuando apartas de tí todo lo que te hace bien”.

… Aquel día todo fue diferente. Desde ese plato de tallarines-blancos- que no fueron bien saboreados por el muchacho. Desde aquel abrazo seco que el chico le dio a su madre. El día había empezado medio extraño. La pequeña siesta de la tarde fue interrumpida por un dolor de cabeza que, en realidad, sólo aparece cuando piensas de más. Cuando esa idea con rostro propio te quema los pensamientos. Todo era extraño.

El muchacho esperó la noche para escribir algunas cuantas cosas. Y allí comenzó todo. Cuando las alegrías y las penas comenzaron a dibujar nuevas caras, el chico pensó nuevamente en tomar decisiones distinas. Pero sabía que el camino a optar sería un tormento. Aún así, quería intentarlo. Pensaba que, pasado un tiempo, todo sería mejor.

Y así fue. El chico eligió el camino de los grises, y era consciente que eso dolería. El joven hubiese preferido decir las cosas en persona, pero era ahora o nunca. Abrió una ventana del messenger y dijo algunas frases. Eran disparos que caían directo a la aorta. Era fuerte, pero pensaba que debía hacerse. Era quizá egoísta, pero creía que lo comprenderían. Era una pisada dura que debía caminarse.

El chico, sin embargo, luego de esa noche se sentía con huecos en cada parte del cuerpo. Aún así, esperaba que las cosas sean distintas (¡¡que cojudo!!claro que las cosas ya eran distintas desde que dijo el primer adjetivo de esa noche). Porque, despúes de todo, estaba totalmente seguro que aquellas sensaciones indescriptibles que había vivido antes, nunca desaparecerían. Eso no cambiaría ni con la fuerza de mil guerreros. Y el chico lo dijo. Sí, lo dijo.

Una palabra: ¡¡ Maestro !!

La semana pasada había visto la noticia y no le dí tanta importancia hasta que ví el video. El protagonista de la nota era el portero de la selección española de fútbol Iker Casillas. El jugador llegó a un pequeño pueblo del Cuzco para pasar un rato con los niños de esa localidad, invitado por una ONG española.

Ví el video y tuve una sensación rara. Pensé que era porque soy un loco por el fútbol o, quizá, porque me había levantado con las neuronas achicopaladas. Pero bueno, mientras veía a Casillas tirarse a la tierra para despejar los tiros de los niños, se me venía a la cabeza la imagen del arquero que tapaba el penal contra Italia en las semifinales de la Eurocopa, hace tan sólo unas semanas. “Este tío acaba de ganarle a Alemania el campeonato más importante de Europa, y ahora está en las alturas del Cuzco, cuando bien pudo estar en alguna playa disfrutando de sus vacaciones”, me dije.

Sentí la emoción al máximo cuando ví a esa figura tan cerca. No lo ví en vivo, pero el video lo hizo todo. Genial. 

Usted aparece

Debería estar metido en mis textos. Terminando una que otra nota o algún guión de radio. Debería. He comido el último pedazo de queso que había en la cocina. La taza de café ha caido perfecta. Queso y café han creado tu rostro. He cerrado los ojos y he volado a la mesa de madera que aún sigue en tu casa. He sentido esos manteles gruesos y esa panera llena de bolsas que siempre estaba en el centro.

No se puede sacar tu rostro de este espacio. Tus canas aparecen en este momento. Aparecen más en estos días. Usted aparece.

Llegó una historia serrana

“Ya no vemos”, dice la señora de sandalias celestes. Unos pasos más allá, 7 amigos comen galletas con atún sentados en la vereda de la agencia de transporte. Al fondo suena una Sanjuanito típico de la sierra piurana. “Nadie nos podrá separar jamás”, se escucha en la letra de esta cumbia pegajosa.

Miro el cielo y pienso en estos buenos tiempos. En la presenca perfecta de los amigos. En la vereda también está una chica con las piernas cruzadas. Come un bocadillo y mira a la nada con tristeza. Parece que espera a alguien. Parece que siempre ha esperado.

Frente a todos, la plaza del pueblo que días antes nos dio la bienvenida, hoy nos dice hasta pronto con la voz entrecortada. En la esquina aparece el bus de la empresa. Es un carro verde que debe regresarnos a Piura. Claudia se para de inmediato y le pregunta al ayudante por unos tubos de su carpa que había olvidado en el viaje de ida. El muchacho abre la bodega del bus y las risas abrazan sin piedad ese aire serrano. Unos tubos benditos han generado la felicidad al máximo. La historia termina con sonrisas y fotos. Y pegamos la vuelta al lugar de siempre. Porque Canchaque dejó huella.

Pero allí comenzó todo

Eso pasó aquella noche de junio, plan de 9 de la noche. Fue allí en medio de todos. Allí cuando cuatro dedos de una mano se desplazaron sobre un rostro pequeño. Fue allí cuando se desencadenó el volcán interno. Él sólo quería andar con ida y vuelta. Pero allí comenzó todo.

¿Sabes cuándo?

-¿Sabes cuándo algo no es lo que fue antes?

-Mmmm. No tengo idea. Eso es un trabalenguas.

-Cuando las palabras comienzan a aparecer.

-No te entiendo nada.

            -Algo ya no es lo que era antes, cuando no crees en lo que dicen las palabras.

-Sigo sin entender, brother.

-Cuando esa voz anónima ya no retumba los oídos. Cuando los silencios no son lo que eran antes. Cuando, como te decía, las palabras arrinconan al silencio.

La Frase del día (( Patinada presidencial.Versión II ))

“¿Por qué no pueden pensar en grande? ¡Plantéense grandes objetivos! Este es el país de los cóndores, no es el país de los ratones. Este es el país de las alturas, no el país de las profundidades tenebrosas. El gobierno se mantiene firme y postulará al país a las Olimpiadas del 2020.”

 

Nuestro Presidente Alan García responde a las críticas, luego de plantear la postulación peruana a las Olimpiadas 2016.  Allí también dijo que su gobierno no se rendiría y postulará al país para las Olimpiadas del 2020…

Horas después, el propio vicepresidente del Comité Olímpico Peruano, Jorge Rivva, reconoció que el Perú tiene casi nulas probabilidades de ser sede en 2020. ¿Por qué?  Pues porque el primer requisito es que el postulante haya sido sede de alguna competición regional (es decir, los Juegos Panamericanos) y el Perú aún no lo ha sido.

Otra patinada más de nuestro señor presidente. con minúsculas, nomás.

Olimpiadas Lima 2016

Dice el blog Útero de Marita que, según sus fuentes del palacio, la cosa fue más o menos así: Estaba Alan García reunido con su gabinete de ministros, cuando de pronto Arturo Woodman -el presidente del IPD- le propuso al presidente ser sede de los Juegos Panamericanos. Una idea real y cercana, sin embargo, nuestro querido Alan le preguntó a Woodman, segundos después, cuál era el motivo para pensar en pequeño, que nosotros podemos ser olímpicos. García agregó al instante: “comunique al país señor Chirito que postularemos como sede de las Olimpiadas del 2016″.  El Útero de Marita concluye: “por supuesto, nadie lo contradijo ni se molestó en chequear si la alucinada podía concretarse. Así nos gobiernan”.

Entonces, una vez comunicado el asunto a los medios, al día siguiente había noticia fresca y bastante risible. El decano dijo esto. RPP lo recordó en su web. Jorge del Castillo le respondía a los incrédulos que no creen que esto es posible (qué se han creído ellos ¿acaso no confían en este gobierno, y en los próximos dos que se vienen? ).

Y así comenzó esta historia. Nuestro oportuno presidente pensó que la estábamos haciendo linda con la organización de la Cumbre ALC-UE y con las reuniones del APEC, y pensó que organizar unas olimpiadas es sencillito. De pronto algunos medios comenzaron a hacer su trabajo: Arturo Woodman lo dijo clarito aquí. Artículos periodísticos dieron datos claves a nuestro presidente aquí y también aquí. Además le dieron una idea de cuánto costaría aproximadamente un evento como éste. Entérese de la cifra haciendo- como Tula- un click 

Así comenzó y terminó esta ilusión de dos días. Con un presidente emocionadao hasta los huesos. Con algunos políticos acatando órdenes sin medir el impacto que ellas pueden generar (caballeros, nomás). Con medios que lo hicieron pisar tierra (( ¿alguno sabe qué ha dicho García al respecto? )). Y nada, decirle a nuestro próximo gobernante que si quiere retomar la iniciativa de Garccía en su futuro gobierno, debe tener en cuenta la cifra que viene gastando China, hasta el momento, para organizar la olimpiada de este año: unos 40 000 millones de dólares. A ver si los conseguimos para el 2020, pues.

Por cierto, el blog Invazor C está haciendo la convocatoria Lima Olímpica en su blog. Entren a su espacio y propongan al gobierno el logo, el slogan, la mascota y las posibles sedes para las frustradas Olimpiadas Perú 2016. Colaboren, que Dios los va a ayudar.

El Grau macho

Jorge Vela me dice que ha llevado sólo 2 soles al estadio y que ya ha tomado media caja de cerveza. Me acaba de lanzar un silbido desde la esquina del estadio y  me ha reclamado por no haber ido a la reunión del “Sentimiento Albo”, la barra más grande del Atlético Grau de Piura. Le digo que ese jueves estuve ocupado y que se me olvidó por completo la cita. Sonríe y siento que no me cree nada. Huelo a gente brava.

 

Aquí en la fila de ingreso a la tribuna de oriente hay cientos de caras pintadas. Hay banderas, papeles, cintas y muchachitos con lentes oscuros. Forman en dos filas porque hoy  la entrada es 2×1 para la barra. Un dirigente selecciona a los hinchas y les exige orden para que puedan entrar sin problemas. Hay risas y carcajadas. Hay poses para mi cámara de fotos. Mi dedo índice comienza a trabajar, y ahora tengo ojos por todos los lados de mi cuerpo. Jorge Vela, el presidente de la barra, me ha dejado solo. Estoy rodeado de caras nuevas.

 

 

 

 

 

 

La primera advertencia me la da un policía. Me dice que no me descuide con la cámara. “Ya hablé con el jefe de barra”, le respondo. Y ahora pienso en los años viejos. Recuerdo cuando, de niño, esperaba el domingo para ir al estadio con mis amigos. Cuando explotaban petardos en mi cara. Cuando reía por alguna frase que lanzaban desde la tribuna. Pienso en aquellos buenos tiempos.

 

 

Aquí todo retumba

 

Estoy sentado junto a cientos de personas. Huelo a cañazo, a pólvora y a pescado. La gente come antes del partido y toma en chicha en botellas de plástico. Aquí en la tribuna de Oriente sólo hay dos policías cuidando, el resto vigila detrás de la malla. Los perros descansan bajo este sol de la 1 de la tarde.

 

He encontrado otra vez a Jorge y le digo que me presente ante los demás; que les diga que voy a gritar como ellos, pero que también les tomaré fotos. Lo hace y ahora ellos me miran con recelo. “No te preocupes, causa”, me dice un joven de gorra roja.  Suena un pito agudo y la barra grita con el estómago. Saco la cámara con miedo y me muevo a pasos lentos entre toda la gente. Comienza el partido.

 

Jorge salta de lado a lado y los cánticos acompañan todo el juego. El bombo es un complemento que origina alegría pura. Aquí hay felicidad y varios ojos rojos. Aquí hay gente eufórica y olor a hierba. Aquí la gente ve varios partidos en su cabeza. Aquí alguna gente alucina con ayuda extra.

 

 

 

 

 

 

Tomo más fotos y la gente me ayuda con poses cada vez más extrañas. Pienso en miles de cosas. Aparecen rostros y voces que quisiera que estuvieran aquí conmigo. Quiero que vean lo mismo que yo. Siguen apareciendo por las gradas varios niños con ropa desgastada. Tienen las costillas infladas. Tienen la piel seca y pegada a los huesos. Tienen un canto en su mente que repiten imitando a sus mayores. Me piden una “quina” para sus bodoques. Y yo compro al lado de ellos.

 

 

 Mándame esa foto, pues

 Entre foto y foto sigo sintiendo varios ojos extraños. Siento las miradas clavadas en mi cara. Han saltado dos veces sobre la malla del estadio para gritar los goles albos. Veo el registro de fotos y pienso que varias me servirán para el proyecto que tengo en mente. Ellos me miran y comienzan a posar nuevamente. Me piden que les tome fotos con sus amigos del barrio, con sus hijos vestidos de amarillo y blanco, con su bandera del equipo. Casi diez personas me acorralan cerca a la salida de la tribuna. Me entregan hojas amarillas con correos electrónicos. “Causa, mándame esta foto, pues”, repiten a coro. Sonrío nervioso y acepto gustoso las hojitas que me entregan.

 

El bolsillo del pantalón está lleno de papelitos rotos. Les digo que tengo que seguir trabajando, y trato de escapar de ellos. Siento el miedo a flor de piel y sólo espero que alguno de ellos dé el primer paso. Cuido la cámara y la sostengo fuerte nuevamente. “Ándate de una vez porque te van a robar la cámara”, me dice Jorge al oído.

 

Esquivo a uno y luego a otro, dribleo a un niño y a un vendedor de rosquitas. Salgo de la tribuna con una jugada de final de campeonato. “Sí compadre, yo mando las fotos en la noche a tu correo”, le he dicho hace unos segundos a la gente. Camino por la parte de atrás del estadio y veo que el movimiento en los chicheríos está a punto de comenzar. Hoy el Grau ha ganado y habrá negocio del bueno.  Y de pronto parezco estar en un lugar similar al de hace unos minutos en la tribuna. Como si fueran dos postales iguales. Allí en las mesas huelo otra vez a chicha y a pescado fresco. Aquí también veo gente brava. Esto es fútbol macho.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Pronto

El silencio no es tiempo perdido. No en este blog.

Gafas Nuevas espera volver. Pronto.

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